Por el especialista en geriatría, Mikkel Ibsen, Ældrelægen.dk
Muchos mayores experimentan en algún momento cierta inseguridad al caminar. Tal vez comiencen a caminar más despacio, se apoyen en la pared, o eviten salir si la superficie es irregular. Sin embargo, los problemas de equilibrio no son simplemente un signo inevitable de envejecimiento; son una señal de que el cuerpo necesita un poco de ayuda adicional.
Por qué se pierde el equilibrio
El equilibrio depende de varios factores: ojos, oídos, nervios y músculos deben trabajar en conjunto. Con el envejecimiento, la vista puede deteriorarse, los reflejos volverse más lentos y los músculos debilitarse.
Esto significa que es más fácil perder el equilibrio, especialmente si uno se siente cansado o mareado.
Cuando el miedo a caer se apodera
Si uno ha experimentado una caída, puede temer que vuelva a suceder. Muchas personas comienzan a moverse menos, lo cual en realidad empeora el equilibrio.
Se convierte en un círculo vicioso: se camina menos, se siente más inseguridad, y así aumenta el riesgo de otra caída.
Cómo recuperar el equilibrio
Afortunadamente, hay mucho que se puede hacer:
- Realiza pequeñas ejercicios de equilibrio cada día, como pararte en un solo pie o caminar en línea por el salón.
- Asegúrate de tener buenos zapatos con tacones firmes y suelas antideslizantes.
- Elimina alfombras sueltas y asegúrate de tener buena iluminación en casa.
- Revisa tu vista y medicamentos si frecuentemente te sientes mareado.
- Utiliza apoyo si te da seguridad, como un bastón o un andador. No es una derrota, sino una manera de conservar la libertad.
Sosteniéndose con firmeza en el día a día
El equilibrio no se trata solo del cuerpo, sino también de la confianza y el valor. Cuando te atreves a moverte, el cuerpo se fortalece y te mantienes más enérgico, tanto física como mentalmente.
Mantener el coraje y la capacidad de moverse puede marcar la diferencia entre mantenerse activo y perder la independencia a largo plazo.
